por eso, así dice el Señor DIOS: `Ciertamente en el fuego de mi celo he hablado contra las demás naciones y contra todo Edom, que se han apropiado para sí de mi tierra como posesión, con alegría, de todo corazón {y} con desprecio de alma, para dejarla como presa.' ``Por tanto, profetiza acerca de la tierra de Israel, y di a los montes y

Celo por la casa de Dios. Introducción: Nos acostumbramos a vivir en nuestra casa y a no tener otra vista que no sea las ventanas que nos rodean. Nos acostumbramos a no abrir las cortinas. Y porque no abrimos completamente las cortinas nos acostumbramos a encender más temprano la luz. Tal anhelo de una vida con Dios, en la casa de Dios, concluye lo que es quizás el salmo más conocido y amado: «Y en la casa del SEÑOR moraré por largos días» (23:6). A través de la obra expiatoria de Jesucristo y la unión con Él por el Espíritu Santo, los pecadores pueden llegar a ser hijos y familia de Dios. Sabemos que hay un celo que es divino, el que Dios expresa al decirnos que solamente a Él debemos adorar. Es un celo basado en amor, un celo que protege y cuida, originado por un sano sentido de pertenencia. Pero los celos no son ese tipo de celo, sino que surgen de la inseguridad y del temor egoísta. Por eso son tan dañinos. La Biblia dice que Cristo dejó “un ejemplo, para que sigáis sus pisadas” (I Pedro 2:21). Jesús tenía celo, estaba ardiente, cálido y ferviente, por el honor de la casa de Dios. Debemos seguir su ejemplo. Debemos ser celosos, ardientes, cálidos y fervientes por “la casa de Dios, que es la iglesia del Dios viviente” (I Timoteo 3:15). La Biblia, ha sido traducida a lo largo de casi 2.000 años a unos 2.454 idiomas y lenguas La Biblia a transformado miles de millones de vida en toda su historia Lo que Dios ordenó para Su Palabra: - Deuteronomio 6: 5 - 9 - Deuteronomio 11: 18 - 20 - Josué 1: 7 - 8 - Juan 5: 39 -

La segunda casa era el templo de Salomón, qué costó quinientos billones de dólares, había una puerta toda de oro, y las cosas más lujosas estaban en la casa qué le hizo Salomón, tenía un velo y una vez por año el sacerdote entraba y ofrecía un sacrificio a Dios, Dios dice qué va a reedificar la casa, pero no quiere la de Moisés, la de Salomón, quiere la choza de David.

(Verss. 13-14) La bendición de la casa de Dios. ¿En que hemos convertido la casa de Dios? Damos gracias a Dios por el momento histórico que estamos viviendo, si usted tiene una Iglesia, usted esta gozando de una bendición que otros quizás no tienen. Libertad de culto, el aliento de vida, mismo que Dios esta soplando sobre usted. Celo por la casa de Dios. Introducción: Nos acostumbramos… a vivir en nuestra casa y a no tener otra vista que no sea las ventanas que nos rodean. Nos acostumbramos a no abrir las cortinas. Y porque no abrimos completamente las cortinas nos acostumbramos a encender más temprano la luz. Celo por la casa de Dios Introducción: Nos acostumbramos a vivir en nuestra casa y a no tener otra vista que no sea las ventanas que nos rodean. Nos acostumbramos a no abrir las cortinas. Y porque no abrimos completamente las cortinas nos acostumbramos a encender más temprano la luz. Y a medida que nos… celo por la casa de dios Cuando Jesús anduvo en la tierra, testificó: “El celo por la casa de mi Padre me consume” (Ver Juan 2:16-17). Ahora, Su mensaje a los cristianos en Sardis, y a nosotros hoy, es este: “Disfrutaron de mi favor, con una buena reputación por doquier.

la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación, 16 porque por medio de él fueron creadas todas las cosas en el cielo y en la tierra, visibles e invisibles, sean tronos, poderes, principados o autoridades: todo ha sido creado por medio de él y para él. 17 Él es anterior a todas las cosas, que por medio de él forman un todo

El celo de Dios es una preocupación por el bienestar de su pueblo; su determinación de que nada surja entre él y ellos que pudiera engañar, minar o destruir (Ex. 20:5; Dt. 5:9; Jos. 24:19). Como es el único Dios verdadero, la salvación sólo se encuentra en él; que el hombre siga a cualquier otro dios es un engaño que lleva a la El celo por tu casa me consume; sobre mí han recaído los insultos de tus detractores.